martes, 20 de marzo de 2018

LAS REDES SOCIALES: REINVENTANDONOS DÍA A DÍA

Por Valentina Mastrandea
Como no sentirse parte, cada vez que se habla de redes sociales como Facebook, Instagram, Twitter. Caemos constantemente en nueva información sobre este tema., que en cierto grado se evita leer más. Se sabe tanto en cuanto a la teoría que la sociedad se ha creído que se encuentra en total dominio de este fenómeno, pero... ¿es realmente así? Se requiere de un poco más de lectura profunda y una observación directa y activa cualquiera sea el entorno en el que nos encontramos para descifrar que aquello que nos resulta obvio, puede no serlo tanto. Qué tan real son nuestras cuentas en las redes sociales y como estas nos convierten en seres de ficción.
La adicción a la popularidad en las redes sociales provoca la invención de individuos ficcionales. La similitud entre las fotos de tus vacaciones y como la pasaste en las mismas es casi nula, esa sonrisa tan amplia que muestras en tu foto ¿representa en realidad cómo estuviste allí?

La diferencia entre la vida real y lo que mostramos en nuestras redes sociales cada vez se amplía con más fugacidad. Ya es casi indispensable capturar momentos mientras, por ejemplo, disfrutamos en familia, o vemos un hermoso atardecer, nos arden las manos si no posteamos que tan divertido es nuestro sábado por la noche con amigos, aunque todos se encuentren sentados con sus teléfonos celulares realizando exactamente la misma acción. En la amplia búsqueda de relatos que verificaran este punto, de 50, 37 de ellos, es decir el 74% del total, declaraban la decepción y la sensación de engaño que se produjo en ellos/as a la hora de encontrarse con los perfiles con los que interactuaban.
La constante actualización de las redes sociales se convierte en un factor negativo que puede llegar a generar repercusiones en la salud como el estrés y la ansiedad, así lo devela un estudio realizado por el centro de investigación “Pew Reserch” (2015). La falta de actualización en cualquier sea el perfil de las diferentes redes sociales, implica la perdida de seguidores, de reconocimiento y de interés por parte del público en general, si no se dispone de una cuenta actualizada e interesante, a la persona se le dificultara la adaptación a los ambientes sociales, y situaciones de bulling.
Los noticieros de todas partes del mundo, como por ejemplo CNN, han dado a luz que solamente Facebook cuenta con más de 83 millones de cuentas falsas detectadas, muchas con fines perversos. Y el 15% de perfiles en todas las redes sociales son falsos. Muchos son los casos noticiosos que revelan hechos de abuso y engaño consiente con fin de daño de estas cuentas falsas. Las cuentas falsas también sirven como utilidad a la hora de crear tendencia (trolls) y manipular la dirección de la información de la que la sociedad hablara, no sabrá, e influirá la hora de responder a intereses particulares. Un ejemplo que lo demuestra, son los innumerables trolls que ha creado el equipo de gobierno del actual presidente Mauricio Macri.
Siguiendo a Berdichesky (2016), el contacto cara a cara ligado el temor de entablar una conversación con alguien sin ser interrumpidos por celulares o cualquier otro dispositivo aumenta progresivamente. Preferimos pasárnosla hablando por alguna red social, alardear en otras, a encontrarnos frente a alguien. Este temor se debe a la posible “desenmascarada” que produce el contacto real, lo imposible de detectar mediante un dispositivo tecnológico.
Últimamente se ha puesto de moda la demostración de las fotografías de Instagram, en donde se plasma un díptico que demuestre la realidad de la foto y la posteada en Instagram. La infinidad de filtros que nos brindan redes como snapchat o Instagram, los millones de programas gratuitos de edición y Photoshop en el mundo de las aplicaciones, son la carnada para la invención de individuos mejorados físicamente para la aprobación, funcionando como cirugías estéticas, mejor dicho cirugías virtuales. Utilizar el Photoshop para el uso de campañas, desaparición de evidencias, y en el peor de los caso, provocar e incorporar falsedades que lleven a la humillación.
Pero como todo, las redes sociales y los perfiles cuentan con beneficios, como ser la incorporación de negocios para la obtención de capital, el contacto a distancia con las personas de todo el mundo, el interés y concientización sobre diferentes hechos por los post personales, la pluralidad de voces, el acceso a información deseada al instante y sin intención de buscarla.
Como conclusión a este trabajo, es evidente que la utilización de las redes sociales no  ha sabido llevarse con responsabilidad ni precaución, el aprovechamiento de empresas, dueños de redes, entre otros, ha convertido al mundo virtual en un juego capitalista y a las personas en ni más ni menos en seres de repetición y adaptación igualada. Es por ello que hay que tomar conciencia de la gravedad del progreso de este fenómeno para que no se escape de las manos de la sociedad y cuente con una remediación satisfactoria, evitando las perversidades de unos pocos y poniéndole freno a la creación de seres no existentes capaces de relacionarse únicamente mediante un dispositivo tecnológico. La vida esta allá afuera, no seas esclavo la masificación.

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